Cofradía de ciegos copleros en Murcia

Ruiz Jiménez, Juan
Real Academia de Bellas Artes de Granada
0000-0001-8347-0988

Resumen

La cofradía de los ciegos copleros de Murcia fue establecida en 1588 y continuó su existencia hasta entrado el siglo XIX. Tenía su sede en la iglesia de San Pedro, donde realizaban su reuniones y fijaban los textos de sus trovos y oraciones.

Palabras clave

música en las calles y plazas , canciones populares , pliegos de cordel , fiesta de la Presentación de María , proyecto cofradías , cofradías con advocación mariana , cofradías gremiales , cofradía de ciegos copleros , ciegos copleros , Francisco González de Figueroa (poeta, ciego) , Francisco Benedito (librero, impresor)


Pedro Díaz Cassou, a finales del siglo XIX, da cuenta de la pervivencia de la antigua cofradía de los ciegos copleros de Murcia a la que dedica las siguientes palabras:

“Los ciegos, esos pobres trovadores de la gente pobre (los de Murcia tienen una buena historia) recogían y creaban nuestra poesía popular en otros tiempos, y llegaron a tenerlos de tal auge que la hermandad se convirtió en una especie de academia con su salón de sesiones en la iglesia parroquial de San Pedro. Allí limpiaba y fijaba sus trovos, romances y oraciones, y daba a los que la merecían, la inmortalidad de la imprenta. El archivo poético de la hermandad llegó a tener un romance aceptado y digámoslo así de rúbrica para cada día de cuaresma y la oración del miércoles de ceniza, la auténtica murciana era la siguiente:

Estarme atentos mortales

los que en culpa estáis metidos,

y en el pecado dormidos:

despertar de tanto males,

abrir bien esos sentidos”.

…................

En una nota a pie, amplía la información de la cofradía de los ciegos que era, “entre las que subsisten [1897] en Murcia”, una de las más antiguas. La licencia real para su establecimiento había sido otorgada por el rey Felipe II en 1588. Celebraba sus juntas en una pequeña sala de la iglesia parroquial de San Pedro, a la que se accedía por una puerta del altar de Nuestra Señora de la Presentación que al igual que en Madrid era la titular de esta cofradía de los ciegos. Las sesiones eran presididas por el párroco de San Pedro, el único con vista que formaba parte de ella, y “por prescripción de los estatutos, y precaución muy justificada”, se recogían los garrotes a los concurrentes conforme entraban y se les devolvían a medida que iban saliendo, para evitar posibles trifulcas si la situación se descontrolaba. Díaz Cassou, en esta nota a pie, avisa también de que en otro libro daría cuenta: “de los privilegios, algunos pudiéramos llamar editoriales, exenciones de cargas, servicios que prestaron a nuestra literatura popular murciana, bandos entre castellanos viejos y nuevos, y entre castellanos y aragoneses”. Desafortunadamente no parece que llegará a completar esta tarea.

La principal fiesta anual que celebraba esta cofradía era la de Nuestra Señora de la Presentación. En 1718, compran a Gaspar de Orozco y Ana de Moratón, su madre, la capilla de Nuestra Señora de la Expectación, por la que pagaron 1.100 reales de vellón, en cinco plazos a lo largo de cinco años y que incluía el retablo, los adornos y la bóveda para sus enterramientos.

A esta cofradía pudo pertenecer el ciego coplero Francisco González de Figueroa, natural y vecino de Murcia, activo en la segunda mitad del siglo XVI y del que se han conservado cinco pliegos con poesías impresas en distintos lugares y con reediciones hasta 1627, lo que pone de manifiesto la difusión y permanencia de su obra.

Los registros de ciegos copleros cantando y acompañándose, con frecuencia, de una guitarra y otros instrumentos se suceden en Murcia hasta bien entrado el siglo XX.

En la tipografía murciana de la segunda mitad del siglo XVIII destaca Francisco Benedito, librero e impresor que vivía “en la esquina de la Trapería, frente a las cadenas de la catedral”. En 1772 publicaba los Trobos discretos de consejos para cantar con la guitarra que serviría para ejemplificar esta literatura de cordel cantada por los ciegos copleros de la ciudad avanzado ya el siglo XVIII.

La figura de estos ciegos copleros u oracioneros como autores, su papel en el control de la venta de pliegos de cordel o el de mediadores culturales han sido abordadas en artículos y libros dedicados a este tema desde diferentes perspectivas, no así su destacada presencia y la heterogeneidad y multiplicidad de sus actuaciones callejeras que incorporan numerosos elementos identitarios al paisaje sonoro de la ciudad, los cuales, desde el punto de vista acústico, están todavía pendientes de un estudio en profundidad.

Véase también: http://www.historicalsoundscapes.com/evento/891/granada/es.

Recursos
iglesia de San Pedro

iglesia de San Pedro

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El ciego músico. Ramón Bayeu y Subías (1786)

El ciego músico. Ramón Bayeu y Subías (1786)

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Trobos discretos de consejos para cantar con la guitarra

Trobos discretos de consejos para cantar con la guitarra

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