Fernando de Magallanes en Sevilla

Ruiz Jiménez, Juan
Real Academia de Bellas Artes de Granada
0000-0001-8347-0988

Palabras clave

música doméstica , bodas , misa , Fernando de Magallanes (navegante, explorador) , Diego Barbosa (teniente de alcalde de los alcázares y atarazanas reales) , Jorge de Portugal (alcalde de los alcázares y atarazanas reales) , Isabel Enríquez (marquesa de Montemayor)


Fernando de Magallanes llegó a Sevilla el 20 de octubre de 1517. Desde esta ciudad, planearía su estrategia para, primero, convencer al rey Carlos de la empresa que quería emprender y, posteriormente, llevar a cabo todos los preparativos para lanzarse a ella. Magallanes contará en Sevilla con diversos valedores. Se alojó en los reales alcázares donde residía Diego Barbosa, caballero de la orden de Santiago y teniente de alcalde de los alcázares y atarazanas reales en nombre de Jorge de Portugal, conde de Gelves, del linaje de los Braganza, fundador del convento de Santa María de Jesús. Barbosa, de hecho, en la documentación de la época aparece indistintamente con el título de “teniente de alcaide” o  simplemente “alcaide”; su condición de hidalgo y veinticuatro de Sevilla permite incluirlo en la pequeña nobleza de la ciudad. La relación entre Magallanes y Barbosa se estrechará gracias al matrimonio con su hija Beatriz, el cual tuvo lugar pocos meses después de su llegada Sevilla, antes del 20 de enero de 2018 en que parte a la corte.

Un documento fechado en 1540, “Autos fiscales con Jaime Barbosa y sus hermanos, vecinos de Sevilla, como herederos de Hernando de Magallanes, sobre el cumplimiento de una capitulación que había hecho con el Emperador antes de salir a la expedición del Maluco”, nos va a proporcionar una valiosa información sobre los dos años que Magallanes pasó en Sevilla y sobre sus nuevos vínculos familiares.

Diego Barbosa estaba casado con María Caldera, con la que había contraído matrimonio c. 1503 en la iglesia de Santa Cruz de Sevilla. Este acontecimiento coincide, aproximadamente, con la fecha de su nombramiento como teniente de alcalde de los alcázares y atarazanas reales por los reyes católicos, lo cuales le habían concedido también el hábito de Santiago por los servicios que les había prestado “en estos reinos [Sevilla] y en el de Granada e en Pamplona e en otras partes”. Además de Beatriz, el matrimonio tenía otros tres hijos: Isabel, Jaime y Guiomar.

Luis Rodríguez, zapatero, vecino de Triana, residente en la calle Andía de la collación de Santa Ana, uno de los testigos de los autos citados, nos da cuenta de que Fernando de Magallanes y Beatriz de Barbosa se casaron en la iglesia del Alcázar:

“Este testigo los vido casar e velar e estuvo presente a su desposorio y velación en el tiempo contenido en la dicha pregunta [1517], e que se desposaron e velaron en el alcázar desta ciudad e en la iglesia del dicho alcázar se hizo la velación”.

Cuando Magallanes parte de Sevilla hacia las islas Malucas ya tenía un hijo de unos seis meses, Rodrigo, y su mujer estaba embarazada de su segundo hijo, Carlos, que falleció al nacer. Rodrigo murió en septiembre u octubre de 1521 y su madre, Beatriz, en marzo de 1522. Diego Barbosa lo hizo tres años después, en 1525.

El testamento de Fernando de Magallanes, incluido en el documento anterior, también nos suministra algunos datos de interés y nos amplia sus relaciones e inserción en la vida social hispalense. El testamento fue otorgado ante Bernal González de Vallecillo, escribano público de Sevilla, el 24 de agosto de 1519, “estando en los alcázares reales”. Se nomina como “comendador [de la orden de Santiago]… capitán general de sus altezas de la armada de la especiería, marido que soy de doña Beatriz Barbosa, en la collación de Santa María”. Ordena que si fallecía en Sevilla su cuerpo fuera enterrado en el monasterio de Santa María de la Victoria, en Triana; en caso de que muriera en el viaje quería ser sepultado en “una iglesia de la advocación de Nuestra Señora, del más cercano lugar donde yo falleciere y me tomare la muerte”. En el convento de la Victoria establece que se le diga un “treintanario de misas cerrado por mi ánima y que den por lo decir la pitanza acostumbrada” y lega a la comunidad un tercio del diezmo que percibiera de las rentas de la empresa de las especias: “para hacer la capilla de dicho monasterio. Ítem, porque los frailes del dicho monasterio siempre jamás tengan cargo de rogar a Dios por mi alma”. Deja también para la obra de la capilla del Sagrario, de la que era feligrés, 1.000 mavedís: “por reverençia de los santos sacramentos que de la dicha iglesia he resçebido o tengo de resçebir si la voluntad fuere de Dios nuestro señor”. En esa fecha, la capilla de San Clemente o Sagrario de la catedral se encontraba en un extremo de la nave del Lagarto, en el patio de los Naranjos. Dispone, además, diversas limosnas para varias iglesias y monasterios de la ciudad. Nombra por albaceas a su suegro, Diego Barbosa, y a Sancho de Matienzo, canónigo de la catedral y primer tesorero de la Casa de la Contratación de Indias, con quien Magallanes había establecido una sólida amistad.

El círculo social en el que Magallanes se mueve y el lugar en el que moraba, nos permite suponer su contacto con la música profana doméstica que sonaría en los reales alcázares y en la residencia de otros notables de la ciudad a las que pudo tener acceso en los dos años que estuvo residiendo en Sevilla, entre las que podemos destacar los palacios de sus compatriotas Jorge de Portugal [Jorge Alberto de Lencastre e Melo], sobrino del duque de Braganza, en la vecina calle Borceguinería, y en el de Isabel Enríquez [Isabel Henriques de Noronha], marquesa de Montemayor, en la calle Francos. Isabel Enríquez era sobrina de la duquesa de Braganza y esposa de Juan de Braganza [João de Bragança], séptimo condestable de Portugal y primer y único marqués de Montemor-o-Novo (Évora). Tras enviudar, la marquesa sufragó la edificación de la iglesia del convento de Santa Paula, donde se encuentra enterrada junto a su marido y su hermano. María Enríquez, “criada que fue de la señora marquesa de Montemayor, de Portugal”, fue uno de los testigos presentados por Jaime Barbosa en los citados autos de 1540, lo que sugiere el contacto de ambas familias. Otro importante elemento en el círculo de relaciones de Magallanes fue Juan Rodríguez de Fonseca, obispo de Burgos y presidente de la Junta de Indias, el cual contaba con residencia en Sevilla, en el barrio de Castellanos: unas “casas principales… enfrente de muro del alcázar viejo... que es el corral de las atarazanas”, arrendadas al cabildo por la importante suma de 11.010 maravedís. Fonseca fue el principal defensor del proyecto de Magallanes ante el monarca, el cual le encomendó los preparativos de la empresa. Contaba con diversos músicos a su servicio que sirvieron también ocasionalmente en la catedral.

Fuente:

Archivo General de Indias. Patronato, 36,R.2.

Bibliografía:

TORIBIO MEDINA, José. Colección de Documentos inéditos para la Historia de Chile. Desde el viaje de Magallanes hasta la batalla de Maipo (1518-1818). Santiago de Chile, imprenta Ercilla, 1888, pp. 293-323; RUIZ JIMÉNEZ, Juan. La Librería de Canto de Órgano. Creación y pervivencia del repertorio del Renacimiento en la actividad musical de la catedral de Sevilla, Granada, Consejería de Cultura, 2007, p. 152; Documentos para el quinto centenario de la primera vuelta al mundo. La huella archivada del viaje y sus protagonistas. Testimonio del testamento que otorgó Fernando de Magallanes en los Reales Alcázares de Sevilla. Transliteración de documentos originales a cargo de Cristóbal Bernal. http://sevilla.2019-2022.org/.; http://www.filorbis.pt/colombo/indexPTColomboEsp17Sevilha.html.

Creado: 14 Ene 2019
Modificado: 23 Jun 2019
Referenciar: Ruiz Jiménez, Juan. "Fernando de Magallanes en Sevilla", Paisajes Sonoros Históricos, 2019. ISSN: 2603-686X. http://historicalsoundscapes.com/evento/907/sevilla.


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Capilla de los Reales Alcázares (360º)

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